Estás en: Inicio Cine Cerro rico, tierra rica, territorio destruido

Cerro rico, tierra rica, territorio destruido
Viernes 25 de Julio, 2014


Cerro rico, tierra rica, territorio destruido

 

Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente Universitario, Periodista
John.giraldo.herrera@gmail.com

 

 

Lo primero que quiero señalar de este documental es el rótulo, la etiqueta de colombiano. El debate sobre lo que implica que un producto se le otorgue esa demarcación es simple pero complejo. Basta con sortear el trámite legal y obtener el documento de reconocimiento. No obstante no hay un consenso sobre lo que implica sectorizar. En ese caso, creo que lo de Juan Vallejo resulta tan colombiano como lo que se ha denominado como latinoamericano. Contamos con incertidumbres similares, y la minería es uno de esos temas que nos atraviesa. De manera que no entremos en una entelequia, para discutir si es o no colombiano el documental de Cerro Rico, Tierra Rica; lo importante es ver cómo se nos permite estar en unos escenarios donde ocurren acontecimientos tan trascedentes, en sitios tan aislados y remotos que parecieran  no existir.

Lo otro que me inquieta es el trabajo documental. Lo más brillante que se produce y realiza en Colombia se encuentra de lado de los que muestran la realidad, no podría decir tal y como es, pero si, desde esos flancos donde transcurre la vida y se ahonda desde lo etnográfico, periodístico y la reconstrucción de hechos. El cuidado, el tratamiento, las técnicas, esa necesidad de contar lo que con la ficción no se puede. Quizás valga decir, que a Cerro Rico (2011), le faltó un poco de ese hecho llamativo de hilar unas historias, de trabajarle a una estructura menos libre y más pensada desde el espectador para cautivarlo, aunque se sostenga que esa no sea su labor.

Detengámonos un poco en los hechos contados en el documental. Potosí es un cerro, ancestral, donde los saqueadores españoles dicen haberlo descubierto. Pero ya tiempos atrás los hermanos indígenas sabían de los metales que allí había y le rendían culto, y trataban con respeto al Cerro.  En 1545 se dice se fundó, cuando el indígena Diego Hualpa, se entera de las vetas de minerales, a ese cerro los indígenas le tenían el nombre de Cerro Magnífico, como también por los rugidos a su interior, le llamaron La Boca del Infierno. Apenas si vivían 16 mil personas en 1560 y luego en 1610 ya había cerca de 200 mil, fue una de las ciudades más importantes del mundo, pues apenas Madrid para esa época -1572- tenía 130 mil habitantes.  Más de 13 mil personas trabajan diario en esta mina, 9 mil en el día y 4 mil en la noche, bajo ese genocidio de la Mita. Extraían en ese entonces unas 15 mil toneladas, se decía que era el 50% de plata de todo el mundo. De modo, que lo mostrado ahora por Potosí, es los vestigios de un fenómeno que está en su decadencia, aunque no del todo, porque la plata no es el único metal que se extrae: el litio parece el nuevo potencial, será objeto de otro documental.

Potosí, es una expresión, un vocablo con el que se conoce, una riqueza incalculable. Miguel de Cervantes Saavedra la volvió popular en ese libro infaltable de Don Quijote de la Mancha, aludiendo a la palabra, para dar cuenta de lo valiosísimo de algo o alguien. Pero como vemos, Potosí, fue, ahora es un territorio inhóspito -sin interés por la burbuja mediática- donde persiste una relación muy fuerte con la tierra. Una de cada tres hectáreas que entran en concesión o son dadas a las multinacionales de extracción mineral en Latinoamérica, pertenecía a los pueblos originarios. No sólo se expropia una riqueza, sino que además se atenta contra el patrimonio cultural, va en amenaza de las gentes y aquella sabiduría ancestral puede extinguirse. En Colombia, recordemos 36 Pueblos indígenas se encuentran en vía de desaparecer.

Resaltar algo: las aparentes protuberancias naturales que se ven en los pómulos de hombres y mujeres, como consecuencia de llenarse la boca de coca, esa mata que no mata, sino que permite la fortaleza, la espiritualidad, el saberse hijos de la tierra. Ahora, el trabajo de la minería –considerado antes como el más peligroso del mundo-, el propio docu nos dice que murieron más de 8 millones de indígenas en el cerro, provoca una serie de alucinaciones: no es tanto el de la obsesión por el capital, sino el contar con una forma de vida –no es general-, dependiente del alcohol, de manifestaciones de machismo, de un extrañamiento al estar en situaciones de profundidad en la mina. Y de inmediato, pensamos en los mineros de Marmato, a quien valga la pena decirlo, quedaron retratados no sólo en las fotografías de Rodrigo Grajales, sino en el documental de Mark Grieco.

Aunque el documental dirigido por Juan sostiene una temática sugerente y nos interna en Potosí y sus diversidades, es necesario, poner en consideración que faltó la minucia del acercamiento con las fuentes, a veces aparecen abordadas a quemarropa, mientras que en otras se nota un trabajo próximo, donde la cámara parece ser invisible, de modo que lo que vemos cobra un mayor interés por ser espontáneo. Pudo desarrollarse más lo narrativo, la hilaridad de las historias, aunque funge de ser un plano panorámico de ese lugar rico. Ver al hombre diminuto en ese cerro provoca muchas sensaciones, el vacío, la exaltación, el asombro.

 

Ficha técnica: 

Cerro Rico, tierra rica

2012 - Documental 90 minutos

Sinopsis: Diariamente más de 10 mil trabajadores en Bolivia escavan las laderas y túneles de Cerro Rico, el yacimiento de plata más grande del mundo. La vida de dos comunidades en el altiplano andino crea un testamento asombroso del paisaje y las tradiciones suramericanas y se convierte en un reto a las autoridades para que apoyen la lucha laboral y desarrollo sustentable de los trabajadores.

Dirección:Juan Vallejo Producción:Juan Vallejo Dirección de fotografía: Juan Vallejo Robert Alan Rackham Guion: Juan Vallejo  Montaje: Juan Vallejo & JiYe Kim  Música: Andres Subercaseaux Sonido: Andrea Bella Michael Feuser

 

Trailer: 

___________________________


  • Comentarios
  • 989 Vistas


      


Todas las marcas registradas son propiedad de PORTAFOLIO CULTURAL. Se prohibe la reproducción total o parcial de los contenidos que aqui aparecen con su nombre, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. © 2015 PORTAFOLIO CULTURAL
SingleClick Solutions