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A Dios le gustan las hamburguesas
Martes 09 de Junio, 2015
Por: Alexander Granada Restrepo


A  Dios  le  gustan  las  hamburguesas

 

 

Por: MATUSALEM  
ALEXANDER  GRANADA  RESTREPO
lascaravanasdematusalem@hotmail.com

 

 

Los hombres de todos los tiempos dejaron como legado a sus generaciones posteriores el testimonio de la realización de muchas revoluciones. Este comportamiento la historia lo registra como un movimiento cíclico y parece obedecer a la condición natural de la materia en su búsqueda y necesidad física de cambio, de transformación. El siglo XXI, el siglo de las comunicaciones, nos ha permitido vivir mixturas revolucionarias, donde se anuncia en algún lugar de la tierra el nacimiento de un motivo social y los agitadores revolucionarios lo reciben y se encargan de ondearlo con fuerza hasta lograr formar olas con los replicadores gratuitos, los que se a su vez, los llevan a puertos lejanos y arrasan, en un día, las estructuras sociales establecidas por muchos años, culpándolas del pecado más grande que pueda cometer un grupo humano organizado: Vivir en un estado de quietud.

De estas últimas revoluciones apreció, de la nada, la revolución nutricional que ha llegado a todos los rincones de la tierra y aun, por maniobra humana, está penetrando a gran velocidad los reinos inferiores de la tierra. Es así, como en el cumplimiento de un decreto casi celestial, hemos decidido cambiar la alimentación de los animales, de las plantas y de la tierra, consiguiendo un gran porcentaje de victoria revolucionaria especialmente con los caballos, los gatos y los perros.

Este cambio en el ritmo del orden de la naturaleza trajo al hombre la aparición de nuevas y preocupantes enfermedades, tales como: ortorexia nerviosa, bulimia nerviosa, anorexia nerviosa, abulia y vigorexia; por mencionar algunas. La ortorexia nerviosa es la obsesión enfermiza por consumir alimentos “saludables”. El ortoréxico empieza valorando la calidad y la limpieza de los alimentos que consume y termina con su vida encerrada y aislada, pues en su mente los pensamientos más recurrentes en el día giran en torno a la comida. A diferencia de los bulímicos – revolucionarios nutricionales contra el imperialismo omnipresente de las calorías -, los ortoréxicosse sienten orgullosos de sus reglas alimenticias y las comparten abiertamente porque no ven su situación como un estado enfermizo que destruye su salud, su convivencia y su libertad, sino como un nivel de sabiduría que ha sido alcanzado, en su mayoría, por personas referentes muy importantes del mundo de la farándula -modelos y actores especialmente-y que desafortunadamente fue desconocido este saber por sus abuelos.

Dentro de los fundamentalistas nutricionales -defensores élite de la revolución -  se encuentran Los  Veganos. Este grupo humano se prohibió consumir cualquier alimento o elemento de origen animal, logrando superar con esto, las limitaciones de Los Vegetarianos; pues tampoco se permiten comer nada que venga de los animales como la leche, el queso, los huevos, la miel, etc. Su revolución pretende llegar a un nivel de justicia entre especies de diferentes reinos, lo que implicaría que tomar el huevo de una gallina sin su permiso configuraría de hecho el  delito de robo.

Ante esta nueva confusión que vamos formando conviene consultar la instrucción del Dios Único, el Dios de Abraham, sobre estos asuntos humanos.

Nos dice San Pablo en la carta a los Romanos:

“Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones. A algunos la fe les permite comer de todo, pero hay quienes son débiles en la fe y sólo comen verduras”. (14:1-2)

“No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todo alimento es puro, lo malo es hacer tropezar a otros por lo que uno come”. (14:20)

“Porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas; sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo”. (14:17)

 

Es necesario luego de estar instruidos por el hacedor de la naturaleza, alimentarnos con gratitud, con alegría, con moderación y vivir en la buena fe, en permanente movimiento para que cuando llegue la revolución de los ociosos no nos encuentre disponibles.


 

El artículo anterior hace parte del espacio brindado por Portafolio Cultural para docentes y estudiantes de las diferentes universidades del país, por lo tanto, las opiniones expresadas por los escritores son de su responsabilidad, no representan ideas o pensamientos de Portafolio Cultural, sólo hace parte de la diversidad de opinión y el pluralismo cultural. 



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