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ALFREDO LE PERA, EL POETA OLVIDADO.
Domingo 06 de Septiembre, 2015
Por: Alexander Granada Restrepo


ALFREDO  LE  PERA, EL  POETA  OLVIDADO.

 

Por: MATUSALEM  
ALEXANDER  GRANADA  RESTREPO
lascaravanasdematusalem@hotmail.com

 

 

Como los grandes poetas, Le Pera, el poeta argentino, murió muy joven a la edad de 35 años, el 24 de junio de 1935. Pereció con su compañero y amigo Carlos Gardel en aquel fatal e inolvidable accidente de aviación, ocurrido en el aeropuerto Las Playas de Medellín.

Alfredo Le Pera era poeta, escritor, periodista, compositor,guionista y crítico de teatro. Conoce a Carlos Gardel en París en 1931 y trabaja con él en tiempo completo entre los años 1933 y 1935; tiempo en el cual hizo los guiones para sus películas y la letra de la mayoría de las canciones que cantó Gardel en ellas.

Aunque no podemos afirmar que Carlos Gardel deba su gloria musical a Alfredo Le Pera, si es manifiesto que la última etapa de la carrera del cantante fue la más importante y que el brillo de su voz y de su nombre que resplandeció por Europa y por América, venía emanado de las bellas composiciones poéticas de Alfredo Le Pera.

Sin embargo, algunas composiciones de Le Pera fueron hechas con la intención de comercializarse musicalmente, y no tienen un valor estético notable, más que el que les dio Gardel por su fuerza interpretativa y la belleza y el alcance de su voz. Sus verdaderos poemas musicalizados se convirtieron en himnos culturales de Argentina, tierra a la cual convirtió luego en su musa y ensu canción sentida y fue, gracias a ella, que en la nostalgia del poeta, conocimos con hermosas figuras metafóricasel dolor y la ansiedad, que le aplicaba indefenso la distancia por querer regresar a su tierra a sentir la inmensa emoción que nos relató en su poema Volver, haciéndonos imaginar todos los sentimientos que lo embriagarían cuando, desde el barco, sus ojos vieran en la noche su tierra amada y el reflejo en el mar de las luces blancas que titilaban en el bullicio de Buenos Aires. Fragmento de Volver:

 “Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno.

 Son los mismos que alumbraron con sus pálidos reflejos, hondas horas de dolor;

   Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor”.

Alfredo Le Pera, nacido en Brasil, pero criado en Argentina, con un nuevo lirismo evocador, crea en París un lenguaje homologado de la canzonetta italiana; y es Gardel en exquisito binomio autoral, quien le aplica la técnica necesaria para que sus poemas, convertidos en tango canción, sean universalizados y degustados por los oídos más exigentes y por los más desprevenidos; como lo hizo con otro himno inolvidable para los enamorados,El día que me quieras. Fragmento:

“El día que me quieras no habrá más que armonía, será clara la aurora y alegre el manantial.

 Traerá quieta la brisa rumor de melodía y nos dirán las fuentes su canto de cristal.

 El día que me quieras endulzará sus cuerdas el pájaro cantor, florecerá la vida, no existirá el dolor”

El día que me quieras, sin duda alguna, fue un poema inspirado en Le Pera por el libro póstumo El arquerodivino escrito por el poeta mexicano Amado Nervo a quien Le Pera admiró profundamente, por habernos legado palabras tan fuertes y hermosas como éstas:

 “El amor es un lázaro perenne

   Cuando apenas ha muerto, resucita”.

Le Pera fue un poeta más depurado que Pascual Contursi y sólo se le puede comparar en su altura literaria y creativa el poeta del tango, Homero Manzi. No necesitó Le Pera un lenguaje lunfardo para conectarse con el pueblo y sus clases más populares; tampoco utilizó para satisfacer las clases más pudientes de París, Nueva York o Buenos Aires, composiciones muy adornadas, religiosas, políticas o filosóficas. Como Gardel con la música, Le Pera fue un innovador por el lenguaje que utilizó para contar sus sentimientos.

Dejó su carrera de medicina y decidió renunciar al diagnóstico de las dolencias del cuerpo para contarnos, como haciendo un bello informe de emociones radiológicas del alma, en su poema Cuesta Abajo, todo el desazón que el desengaño impone. Cuesta Abajo.Fragmento:

“… Sabía que en el mundo no cabía toda la humilde alegría de mi pobre corazón.

   Ahora, cuesta abajo en mi rodada, las ilusiones pasadas yo no las puedo arrancar”.

Alfredo Le Pera, como nuestro juglar de Urumita, fue vencido en su payada de contrapunto por Carlos Gardel quien se ganaba desde la primera salida todos honores, los aplausos y las sonrisas. El poeta comprendió esto muy temprano y no se angustió ni se detuvo. Optó por dedicarse más en su trabajo y en escuchar su inspiración, refrescando su alma de artista con los aplausos que conseguía Carlos Gardel para todos y pensando, tal vez, que en la justa partición de las cosas, de seguro los aplausos suyos estaban allí incluidos.

Antes de despedirnos del poeta escuchemos un poco más sus nostalgias en Volver. Fragmento:

“Volver, con la frente marchita… las nieves del tiempo platearon mi sien.

   Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada; que febril la mirada.

   Errante en las sombras te busca y te nombra.

   Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otravez…”.

Memorable, cautivador,hermoso. Paz para el alma del poeta.
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