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TRADICIÓN Y CRÍTICA DEL TEATRO EN PEREIRA
Jueves 22 de Octubre, 2020


TRADICIÓN Y CRÍTICA DEL TEATRO EN PEREIRA

Por: Alan González Salazar

 

 

En un texto escrito a principios del año 2009, César David Jiménez Salazar asume y defiende una postura independiente de la herencia que a su juicio le impone la ciudad en la insistencia que hasta hace muy poco era exclusivamente oral, la crítica de la tradición del teatro en Pereira. Así, las historias de Antonietta Mércuri y Gustavo Rivera se arrogan, a su juicio, el ritual siniestro de la memoria; cuando Salazar evidencia la oposición generacional necesaria para la concreción del estilo propio de su grupo, del carácter propio de la colectividad a la que pertenece y que solo insinúa en su ensayo, dividido en cuatro partes: Lo siniestro, los fundadores, las ruinas, -de nuevo- lo siniestro y un Postscriptum. De este modo, Digresión sobre el eterno conflicto entre lo viejo y lo nuevo en el teatro pereirano se posesiona, sin lugar a dudas, como el primer ensayo crítico que un contemporáneo emprende después de las apreciaciones de Aparicio Posada sobre el devenir de las artes escénicas en la ciudad, representa, si se quiere, una suerte de esfuerzo historiográfico que se concretará luego en el libro de Natalia Raigoza, publicado en el año 2017, Reportaje del teatro de sala en la escena pereirana.

     A Salazar quizá lo traicione la influencia de los autores franceses de mitad de siglo XX –Sartre, Boris Vian, Foucault, Deleuze, Derrida- y la voz de algunos antropólogos y sociólogos… porque su prosa se fragmenta, se deshilvana, se enturbia para aparentar ser profunda, cuando lo que quiere decir es que, “como hace cuarenta años, no hay maestros ni expertos de ningún tipo en esta ciudad”. Se deconstruye de forma excesivamente emotiva para alegarle a los viejos que no tuvieron que enfrentarse, como ellos, a una generación previa. Los inhibe esa autoridad –la del mito generacional- y por ello defienden su postura crítica con una responsabilidad psicológica o psicoanalítica pertinente al mundo de los espectáculos de las artes escénicas. La forma de escribir de Salazar también recuerda los manifiestos de las vanguardias que él confunde con mitos, sí, ya que cae en dicha confusión por la tendencia del ser humano a ficcionar ciertas personas, ciertos referentes culturales, ciertas vanguardias y tendencias, con el fin de exaltar un valor digno de ser imitado.

     El ambiente familiar se torna siniestro –en el sentido que le atribuye Freud en su ensayo y que es el mismo al que apunta Salazar- el ambiente de la tradición y ellos –Casa Flotante,   SALAestrecha- son los jóvenes que se oponen al padre y buscan cumplir su propio destino. El texto consuma la afrenta edípica y con seguridad ha de marcar un antes y un después en la interpretación de los espectáculos de las artes escénicas en la ciudad, ya que Salazar es el primero en psicoanalizar su propio proceso estético y el primero en responder con una producción que se enmarca en este plano de la crítica, de la escena; anclado, como se ha dicho, en el teatro de vanguardia, va más allá con su análisis cuando habla de no reconocer la autoridad de la nueva religión en la que se ha convertido la cultura y en la que se pone en juego la identidad.

     César Salazar se opone a su generación, rescata con violencia, nombra a Grotowski, Müller, Meyerhold, se pregunta sobre qué se descubre y qué se encubre en lo que se renueva y en lo que se olvida, qué poder tiene esta censura, el compromiso político del arte, la utilidad social del teatro, la pedagogía como único modelo de representación; para reconocer de nuevo a Antonietta y a Gustavo Rivera como padres, como “apóstoles” de una generación aún activa que ejerce censura con su autoridad simbólica –y desprestigio- cuando él como dramaturgo y teórico busca otros modos de hacer y de pensar el oficio y cita en la búsqueda de su propia identidad los grupos que quizá referencian como íconos de su tendencia estética, a saber, Teatro Matacandelas de Medellín, Teatro Varasanta y por supuesto el Teatro La Candelaria, esto se debe, según Salazar, a que se renuevan siempre.  

  • Este es el tercer ensayo del libro La herencia y la impostura de César David Salazar Jiménez, el cual hace parte de la Colección de Escritores Pereiranos, año 2013.

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